Puesta de Largo

Cruz de Guía inicia su singladura y sabemos de antemano que el mar a través del cual pretende navegar no es precisamente una balsa de aceite. El proyecto que ahora comienza nace de una ilusión desmedida por encontrar un espacio propicio que permita el diálogo permanente entre las diferentes percepciones que se tienen de una misma realidad que a todos nos preocupa y nos apasiona a partes iguales. Llevamos demasiado tiempo atenazados por un miedo absurdo a expresar nuestras opiniones, un miedo injustificado dentro de un contexto en el que la libertad de expresión es algo asumido por todos y que bien entendida puede encaminar nuestros pasos hacia un lugar de encuentro y aprendizaje, un terreno abonado para poder recoger todo aquello que debemos incorporar a nuestra esencia cofrade, todo aquello que nos identifica y no debemos perder por mucho que las modas nos conduzcan a una globalización no siempre acorde con lo nuestro y un terreno donde poder identificar aquellas malas hierbas que entre todos debemos desterrar definitivamente de nuestra Semana Mayor para construir algo único y auténtico, una identidad propia que a veces se desdibuja entre una amalgama de propuestas sin sentido ni argumentos sólidos justificados en nuestro modo de ser desde tiempos inmemoriales.

En estos días de planificación y puesta en marcha del andamiaje que sustentará este blog, han llegado a mis oídos frases ciertamente preocupantes. “Si se vierten opiniones contrarias al modo de funcionar de esta o aquella hermandad…  malo. Nadie de esa esa agrupación volverá a colaborar con ustedes” “Cuidado con lo que publicáis no os vayáis a crear más enemigos que seguidores…” “Ojo con hablar de determinados temas tabú, hay cuestiones que no se deben tocar…”  Y yo me pregunto ¿por qué…? ¿Por qué ese miedo a expresarse libremente? ¿Por qué ese temor a represalias por el simple hecho de verter una opinión personal que sólo busca construir en positivo, mejorar, ir al encuentro de nuestra verdadera idiosincrasia?

Una Semana Santa como la nuestra, con décadas de historia, con una tradición forjada a través de generaciones debiera poseer la madurez suficiente como para afrontar el hecho de que no todo es miel sobre hojuelas, no todo está escrito, no todas las puertas están atrancadas, no todas las ventanas deberían estar cerradas a cal y canto. Opino que la postura más inteligente es la de aquel que piensa que no todo está hecho. No debemos ser complacientes ni pasivos ante aquellas cosas que no encajan en nuestra visión de lo que es o debiera ser nuestra Semana Mayor. Creo que desde la humildad y la predisposición a escuchar todo tipo de opiniones se puede construir algo en positivo que nos haga avanzar o al menos no nos haga retroceder.

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Animo desde aquí a todo aquel que tenga una inquietud en este nuestro mundo cofrade a desembarazarse de prejuicios, miedos y ligaduras. Hoy se abre una oportunidad excelente para la participación y el debate mesurado, un reto que debemos asumir si queremos que esta maravillosa expresión de fe y tradición se mantenga como algo vivo y en permanente evolución. Dejo para el final lo que considero más importante. Hay una palabra tremendamente hermosa y llena de significado entre todos los que nos consideramos seguidores del Nazareno y no es otra que hermandad. Hermandad en el sentido más amplio de la palabra, una hermandad que trasciende el estrecho ámbito de nuestra cofradía a la que abonamos anualmente nuestra cuota, una hermandad que se hace patente en cada tertulia cofrade, alrededor de una copa en las diferentes casas de hermandad repartidas por nuestra localidad, una hermandad que nos hace sentirnos más comprometidos con el entorno que nos rodea, más solidarios con aquel que más lo necesita, una hermandad que debe alimentarse de páginas como esta en donde todos los que nos sentimos cofrades seamos capaces de escucharnos y en la que estemos debidamente informados de todo lo que se cuece en el seno de cada cofradía para así poder aportar nuestro granito de arena en la culminación de los muchos proyectos que se proponen a lo largo de todo el año. Remar juntos es mucho más eficaz que hacerlo en solitario. Entre todos somos más fuertes, entre todos crearemos hermandad a cada paso que demos de la mano de este blog que hoy se viste de largo y camina por las calles de nuestro pueblo saludando a los vecinos que sentados a la puerta de sus casas nos observan curiosos y expectantes. No los defraudemos.

ANDRÉS GARRIDO

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