Pozoblanco «prendió» al Nazareno

El pueblo de Pozoblanco se reunió al alba en la procesión «insignia» de nuestra Semana Santa, la de la Cofradía de Soldados Romanos y Penitentes de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Durante toda la madrugada los hermanos sayones fueron llamados para acudir a la cita milenaria del acto del «Prendimiento», culminando con el tradicional pasacalles de la Centuria Romana y las cornetas sayonas.

El histórico ritual se produjo al filo de las 6 de la mañana, momento en el que Judas apareció en la Plaza de la Iglesia, llevando a los soldados romanos ante la portentosa imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. La solemnidad es una de las notas más características que se da año tras año, puesto que el pueblo de Pozoblanco ha entendido a la perfección la importancia de este acto para la Semana Santa, evitando malos comportamientos de antaño. El corazón pozoalbense se enmudeció cuando el párroco pronunció el «¿A quién buscáis?», momento culmen de nuestra Semana Santa. La incombustible voz de Poncio Pilato, puso la nota más significativa de este histórico ritual, reproduciendo a la perfección el sonido de la sentencia, culminado con el toque de corneta sayón. Sí, Pilatos se lavó las manos y el camino hacia el Calvario, acababa de comenzar.

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Nunca dejo de estar acompañado el Señor de sus penitentes, soldados, representaciones y de esa incombustible marea de plumas rojas que demostró su nivel siendo una trabajadera más de su Nazareno, destacando la composición dedicada a sus compañeros de costal, ”Recuerdos de la Madrugá”. María Magdalena acudió a su cita cerca de los sabios padres salesianos.

A las 8 de la mañana salía desde la iglesia de Santa Catalina María Santísima de los Dolores acompañada por un grupo de hermanas  rezando, como cada año, los siete dolores del VIA MATRIS, haciendo coincidir el cuarto dolor con el encuentro del Señor con su Madre, y posteriormente continuar el rezo de este acompañado a la hermandad sayona hasta el final de su estación de penitencia.

Sólo San Juan fue el único que rompió el silencio sepulcral de la Madrugá con sus idas y venidas para avisar a la Madre de Dios. La temperatura era perfecta y el clímax, el más impactante de los últimos años. Tras las tres caídas de Nuestro Padre Jesús, la cofradía, ya reorganizada volvía al lugar del «Prendimiento» y la centuria capitaneada por el estreno de Antonio Valero. Volvió a sonar el  «¿A quién buscáis?», aunque esta vez en forma de notas musicales, las puestas por los músicos sayones, con la nueva marcha propia “Quam Quaeritis”.

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Los cofrades pudieron disfrutar de Él un rato más dentro de la capilla en una de las jornadas que coge cada vez más esplendor con el paso de los años. El trabajo y el esfuerzo de los veteranos costaleros sayones se hizo valer en un desfile procesional que ha ganado en muchos aspectos en los últimos años, como el de ver recoger a una hora más tardía a su Nazareno, hecho que posibilita que el pueblo de Pozoblanco lo disfrute un poco más. Quién sabe si algún año lo podamos disfrutar en un encierro más tardío aun si cabe. Lo único cierto es que Pozoblanco volvió a prender a su Nazareno, y que sea por muchos siglos más.

Carlos Arévalo García

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