Lo que se vivió ahí abajo

Aprovechando que hoy se cumple un mes de aquel 10 de junio tan mágico, del cual puedo decir que fui uno de los 54 hombres a los que la madre de Dios, les concedio el privilegio de ser sus pies.

Si hablamos de técnica, deciros que tanto los que hemos probado la madera de ese palo como los que no, sabemos la dificultad que tiene el palio y las bambalinas del paso de Nuestra Madre Amargura. Aun así, pienso que el trabajo fue bastante digno y dejo momentos increíbles. Una vez realizada esta mención, quiero hablaros de otra cosa, puesto que este articulo está hecho para llegar un poco más lejos.

En primer lugar, quiero hablaros de las inquietudes, estoy escribiendo este articulo y aún no se cómo voy a poder explicaros todo lo que ha significado para mí el pasado 10 de junio, lo único que tengo claro, es que ese día fue sublime en todos los sentidos.

Por un lado, teníamos una cuadrilla de enormes kilates ( tanto en calidad como en cantidad), de hecho, los que llevamos ya unos años en la casa salesiana, sabemos que esto no siempre ha ocurrido, pero gracias a la magnificar labor que llevan desempeñando en los últimos años los hombres de negro han conseguido formar una cuadrilla maciza, que destaca por su valentía y por su compañerismo debajo de las trabajaderas. Ellos nos han enseñado que ella siempre nos brinda su mano, que ella es nuestra fiel compañera….

Y hablando de ella… de ella ¿Qué puedo decir? Pues como siempre estaba preciosa, estaba de estreno, la cera estaba repleta y encendida y con una flor…. Que el único adjetivo que admite es el de inmejorable. Por acompañar, hasta la temperatura nos dios un respiro y aunque hizo calor, se pudo soportar (esto dará para risas) para que todo el mundo pudiera ver como ella se mostraba a su pueblo.

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De mi gente, cualquier palabra que use para describirlos se quedará corta, son un grupo de personas tan generoso, respetuoso, humildes, honrados, sencillos y leales a sus compañeros y sobre todo a ella. Gente, que como nos dijo Montseñor Amigo, en la levantá que nos hizo, son personas que esconden su cara para que la gente vea la de ella. Y es que, como pasa con los días grandes, todo paso muy rápido, pese al calor y las dimensiones del palio todo el mundo salía cansado, pero…. Sonriente y con ganas del próximo relevo. Las cuadrillas llegaron a los Salesianos muy enteras, pero sobre todo llegaron super contentos. No hubo diferencias entre veteranos y nuevos, ni entre jóvenes ni mayores… las dos cuadrillas éramos uno, un solo corazón, el de la Virgen de la Amargura.

Pasaban las semanas y seguíamos viendo por Whatsaap o las diferentes redes sociales videos y comentarios cargados de sentimientos y alegría; y es que del sueño que vivimos el 10 de junio a muchos les costó despertar y algunos creo que seguimos sin haberlo hecho.

No sé si aclaro mis sentimiento vividos, pero no hay forma de explicar este sentimiento, solo os invito a que lo probéis, que estoy seguro que Nuestra Madre nos volverá a brindar su mano ¡Cogerla, no dudéis! Os va a merecer la pena.

Jose Manuel Mansilla

 

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