ENTREVISTA A D. ANTONIO ARÉVALO SANTOS (4)

¿Cuáles son sus principales encargos? ¿Cuál crees que es tu obra más representativa?

Puff… eso es complicado, hubo una serie muy bonita de carteles de feria, ahora mismo no sé cuántos  he hecho. Los primero que hice fueron para el concurso público, y otros tantos por encargo. Para el año 2000,  Serafín Pedraza me pidió un cartel por el fin de siglo,  querían hacer un cartel especial, y lo que a mí se me ocurrió fue hacer uno en que  se representara el principio del siglo XX, fue muy modernista, muy largo y muy estrecho, a mí la verdad, que me gustó mucho . Al año siguiente, quiero recordar, que fue cuando se inauguró la plaza de toros, y con todo el revuelo que aquello generó, nos plantamos en agosto y no se había hablado nada del cartel para la feria, con lo cual me lo volvieron a encargar a mí, pero esta vez con una serie de condiciones, tenía que estar representado en él Pozoblanco, aparecer la bandera de España, la de Andalucía, algo del recinto ferial y aparecer la plaza de toros. Con el hándicap de que tenía 10 día para realizar el trabajo, con lo cual me tuve que coger una semana de vacaciones para poder tenerlo listo para la fecha indicada.

Un cartel muy importante para mí fue la Orla, que me encargaron, de Jesús Nazareno, ya que fue uno de los primeros trabajos que realice para Semana Santa, además me gustó mucho lo que me dijo Rafael Moisés, dijo: “Cuando decidimos de encargarte la Orla a ti, no te veía yo haciendo Orlas, pero lo más curioso es que cuando vimos el trabajo, y a pesar de que no habías hecho Orlas antes, el que lo vea y sepa lo que tú dibujas reconoce que es tuya”. Para la Agrupación de Cofradías también realicé algunas Orlas, hasta el punto que ya había quien copiaba mis trabajos modificandolos un poco.

En cuanto al trabajo que más orgulloso me siento es siempre el próximo que haga, es algo que tengo claro. Todavía estoy aprendiendo, aprendiendo mucho, y si yo hago ahora un diseño,  un cartel, una orla o un retrato y no he aprendido nada quiere decir que algo no estaba haciendo bien. Me sorprende mucho la gente que lleva pintando 3 años y que está dando clases y ya sabe un montón, con su estilo perfectamente consolidado… y yo  que llevo pintando más de 40 años y aún sigo aprendiendo con un montón de cosas que aprender.

Hay cuadros con los que estoy muy contento, en cuanto a carteles, de los casi 160 que puedo llevar hechos, la mayoría, cuando los veo sigo pensando que les cambiaría cosillas. Aunque también tengo algunos, como por ejemplo, uno de carnaval en el que aparecía una mujer con una máscara dorada, dos o tres de flamenco, como puede ser el último que hice, en el que retraté a Pili Acaiñas, y algunos de Semana Santa de los que me siento muy orgulloso, de estos últimos no digo cuales, vaya a ser que luego haya piques. La verdad,  no soy del tipo de personas a las que le gusta recrearse con sus obras, de hecho, en mi casa, no hay ningún cuadro mío pintado, todos los que tengo colgados son de mi padre.

No me gusta ponerme a ver lo  que hecho… como muchos que me decían: “tú que tienes posibilidad de grabarte en los pregones, cuantas veces te los has vuelto a ver”, yo después de darlos, ninguna, pa’ que, ni veo los telediarios, ni las charlas… yo ya bastante me veo todos los días como para encima ponerme de penitencia reveerme en grabación.

Y antes de redactar tu pregón, ¿Cuántas veces vio pregones anteriores?

He visto muchos, pero ninguno con el objetivo de preparar mi pregón. Hubo un pregón que lo vi  tres veces y fue un problema, ya que para mí es el mejor pregón que he oído de semana santa, además la persona que lo daba es mi ídolo, y la verdad que fue un problema, ya que la estructura que el utilizó es una que yo hubiera utilizado, pero claro al habérsela escuchado a él, ya no lo podía usar , fue el pregón de la Semana Santa de Málaga de Antonio Banderas, a mi ese pregón me parece magistral, en el que ahonda en las cuestiones que de verdad hay que ahondar, fue un pregón en el que todos los malagueños se sintieron identificados, con momentos muy emotivos y divertidos, un pregón muy bien hecho, con esto quiero decir, que no se trata solo de escribir bien, sino que también hay que escenificar muy bien lo que uno ha escrito. La verdad, que luego me arrepentí de haberlo visto, porque me tuve que esforzar en hacer algo que no se pareciese porque  yo le tenía miedo a que a alguna referencia que hiciese, alguien se diera cuenta y pensara que lo había copiado de este.

Los otros pregones, el de Semana Santa creo que desde que estoy en la tele los he grabado yo todos, los de la Virgen de Luna también  y los de feria la mayoría, es decir que he visto unos pocos.

Sinceramente no me quise plantear mucho de sobre lo que iba a hablar,  los pregones normalmente los voy escribiendo en la cabeza, y cuando estaba haciendo cosas que no me obligaban a estar 100% concentradas en ellas, pensaba acerca de lo que quería decir en el pregón, y así lo fui armando, lo único que me faltaba era el hilo conductor que quería seguir.  Lo que no quería era hacer ni un sermón ni una conferencia,  creo que el pregonero tiene que hablar desde el interior, para dar una charla creo que hay otras ocasiones.

Mi padre era muy serio y salía de nazareno en la procesión más seria que había, era nazareno de los Salesianos, en la de los “salesianos gurruminos”, por aquel entonces había una cosa que ya no se estila, que era ir dando caramelos, todas daban caramelos menos los salesianos, y además eran la única procesión en la que había que llevar obligatoriamente zapato negro. A mi padre por lo único que lo conocíamos era por los guantes. Eso guantes se perdieron cuando salí en una ocasión con el cirial de Jesús Nazareno, se me mancharon mucho y ahí se perdieron, y curiosamente 15 días antes del pregón aparecieron los guantes. Y ahí encajo todo, era la pieza que me faltaba para terminar el pregón.

Yo le recomendaría a los próximos pregoneros que no hablen por nadie, que hable por el mismo, que seguro que tiene mucho que decir cuando lo han puesto delante de ese atril, que no trate de hacer un pregón como lo haría otra persona, ya que ni te va a salir igual ni va a ser lo mismo.

¿Cuáles son sus manías, rituales… a la hora de ponerse con el trabajo?

Cada vez tengo más,  por ejemplo, si alguien viera mi caja de lápices pensaría que soy un rácano, tengo una caja de cartón con  lápices de grafito, porque resulta más rentable cuando tengo que dibujar algo ir a los 20 duros y comprar un lápiz nuevo antes que ponerme a buscar otro, así que me dio por ordenarlo todo, juntando los lápices con los lápices, grafitos, etc… y me daba cuanta del dinero que me podría haber ahorrado si hubiera sido mucho más ordenado.

A la hora de ponerme a pintar, una manía que tengo, es  sacarle punta a todos los lápices que vaya a usar, pero una punta exagerada. Además a la hora de pintar tengo que coger todos los colores en un puñado e ir decidiendo cual voy a usar. Otra manía es que procuro estar descalzo,  en casa tengo perros y debajo de la mesa de trabajo lo que les tengo puesta es una manta para que se echen allí los animales. Uno de mis galgos, Viriato, le gusta echarse encima de mis pies. Y por supuesto lo que no puedo tolerar es trabajar en silencio, necesito tener música puesta, si puede ser música acorde a lo que estoy haciendo, aunque no es imprescindible, para meterme en el ambiente. Me gusta apurar los materiales hasta el final,  tengo algunos lápices que si les tuviera que sacar punta una vez más, me cortaría los dedos así que los que ya no puedo usar para pintar los sigo guardando y los utilizo para firmar los cuadros. Me da la sensación  como que los lápices tuvieran espíritu,  considero que hasta el lápiz más gastado tiene un montón de dibujos por hacer y no me gusta tirarlos antes, ya que me da la sensación de que si los tiras antes, es como si le estuvieras quitando al lápiz la posibilidad de ser algo más noble. Otras veces me paro a pensar a cerca de eso y llego a la conclusión de que debería medicarme.  Otra es que no soy capaz de pintar con caballete,  cuando pinto me cojo el papel, y me lo coloco encima de las piernas y estas apoyada en la mesa, lo que me genera un problema a la hora de levantarme cuando me paso muchas horas dibujando  puesto que hay veces que no puedo ni andar.

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