¿Qué estamos haciendo?

En las últimas semanas una idea sucumbe en lo más profundo de mi interior ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿qué es lo que realmente estamos buscando?.  A muchos nos gusta decir, yo soy de tal hermandad, y se nos llena la boca con esa palabra. Mis Titulares, mi hábito, mi casa de hermandad…..Inclusive, por nuestra propia soberbia, nos creemos con una verdad absoluta sobre todas las cosas , en la forma de gestionar un desfile procesional, en el andar de un paso, la música perfecta, todo, todo se cuestiona y todo se critica. ¿Y por qué?. Y si continuamos pensando ¿para qué?. ¿Para vivir en hermandad?.

¿En qué nos estamos convirtiendo?  y es más, ¿qué ambiente estamos respirando? Lanzo esas preguntas al aire, para quién tenga unos minutillos y le apetezca, en silencio, mirándose  a sí mismo, se conteste, desde el corazón, de la manera más sincera…

Permitidme que diga en alto lo que pienso, lo que siento. Y os aseguro que no me gusta pensar así, me encantaría que alguien llegara y me dijera: “es una apreciación personal tuya, estás equivocada”,  pero…

Tengo la sensación de vivir en un ambiente tóxico, donde solo pretendemos tener razón y mirar nuestros propios intereses. Tengo la sensación de vivir en medio de envidia, de banalidad, de intereses personales.

Para mí una hermandad – y así lo sentí durante muchos años- era un refugio, un sitio que me ayudaba a ser mejor persona, a reforzar mi fe. Un lugar de encuentro donde se creaban vínculos de amistad importantes, donde se trabajaba en un proyecto común, donde no existía ni  un tú  ni un  yo, y sí un nosotros; donde las dificultades se convertían a lo largo de los días en un “¿te acuerdas las fatiguillas…?” Donde nos veíamos y nos abrazábamos de verdad, con cariño, a pesar de las diferencias… ¿pues no eran diferentes los apóstoles de nuestro Señor y a pesar de todo siguieron juntos y fieles a Él, apoyando a María? 

Palabras que quisiera tener lejos de mi pensamiento me atormentan… ¿paganos, idolatría? No, no quisiera de verdad pertenecer a esto. Ahora que llega la tan ansiada Cuaresma, quisiera cerrar los ojos y no sentir así…Reflexionemos y convirtámonos, somos hermanos no rivales. Demos gloria a  Él, a Ella…lo demás …. Y seamos hermanos, lo demás sobra.

 

María José Cepas Garcia-Galiano

 

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