Crónica de un Viernes Santo anunciado

Desde las primeras horas del viernes santo, el cielo de Pozoblanco avisaba de que no iba a ser una noche llena de alegría y de ilusión. Las primeras informaciones meteorológicas ponían nerviosas a cualquiera. Cielo claro, sol radiante y ganas de sacar a la reina del cerro a la calle.

Después de casi tres meses ensayando, llegaban a la casa de hermandad los primeros costaleros y costaleras con caras confusas, había ganas de salir, pero las predicciones decían todo lo contrario. Ratito de desconexión, visita a nuestra madre y a reponer fuerzas con una poquita de fruta. Faja, costal, y todo listo para una gran estación de penitencia. A los pocos minutos, llegaban los nazarenos y nazarenas que abarrotaron la iglesia de San Sebastián, y a continuación la A.M La Soledad con su tradicional pasacalle. Las puertas y los aledaños se llenaban de gente expectante y sin saber que decisión se iba a tomar. A la finalización de la celebración de la palabra, se les comunicaba a los presentes que se iba a realizar la reunión de cabildo de aguas. Después de 20 eternos minutos, salía la junta de gobierno a comunicar lo que nadie quería escuchar. Patricio, el presidente de la hermandad confirmaba que, lamentándolo mucho, este año, no se iba a realizar estación de penitencia.

Se empezaron a ver las primeras lágrimas dentro de la iglesia, acompañadas de los primeros abrazos y caras de tristeza, pero todo el mundo sabía que la decisión era la más acertada. Se empezaron a dar las primeras indicaciones para el turno de vela y la interpretación de las dos marchas que se les iba a tocar a cada paso. José Luis Calero (capataz del paso de palio y pregonero de la Semana Santa 2018) reunía a toda su cuadrilla en la sacristía para dedicarle unas palabras de ánimo y de agradecimiento antes de poder disfrutar minúsculamente de las dos marchas interpretadas por la Agrupación.

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Primero llegó el turno del paso de Sudario, que a los sones de la banda “Fusión” de Marmolejo – Lopera interpretó sus dos marchas correspondientes hasta volver a dejar el paso en su lugar. A continuación, el momento estelar de la noche, el que por desgracia todo el mundo estaba esperando, y al toque de martillo, la reina del cerro se elevó a lo más alto de la parroquia para hacer disfrutar a la gente presente tanto dentro, como en la calle. A los sones de “Oh, bendita estrella” la gente comenzaba a aplaudir y se empezaron a abrir los primeros paraguas en la calle (síntoma de que la decisión había sido la correcta). El presidente de la cofradía y costalero Patricio Rodríguez dedicaba unas palabras a toda esa cuadrilla de costaleros que ensayo tras ensayo han trabajado para el esperado día. La gran amistad entre todos era la gran fuerza para hacer volar a nuestra madre. Con la segunda marcha interpretada (“Oración”) el paso de palio volvió a su lugar. Pero aún quedaba lo mejor. Mirada a la virgen y lágrimas en los ojos para escuchar “Aquel ángel”, marcha compuesta por Joaquín Nevado e interpretada por la AM La Soledad, con especial dedicación a nuestra compañera y amiga Cristina Física. Seguro que desde el cielo disfrutó igual que nosotros de este gran momento. Con esto, y con la visita de los fieles a los dos pasos, se dio por concluido un viernes santo un tanto raro y triste que seguro que el año que viene volverá a traernos momentos alegres e ilusionantes.

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Miguel Ángel Solano Lopera

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