Sagrado Corazón de «Gracia»

Sabemos que los caminos del Señor son inescrutables y que Dios escribe derecho sobre renglones torcidos. Estoy seguro de que todos hemos pensado alguna vez que todo ocurre por alguna razón en la vida y que detrás de toda vivencia o experiencia hay un mensaje de aprendizaje y desarrollo que nos hace madurar y crecer en el transcurrir de nuestra propia andadura en este mundo terrenal. Todo comienza a través de un sendero con destino a un lugar cerca del cielo, enclavado en un paraje único se encuentra el Sagrado Corazón de Jesús, en plena sierra de Córdoba. Noche tras noche, día tras día, nuestro particular «vigía» se convierte en faro que alumbra cada sueño, cada anhelo y cada preocupación que ronde por la mente de sus cordobeses.Él nunca duerme ni reposa, tampoco se cansa de esperar, ni de amarnos. En el «boca a boca», discurre entre miembros de una cuadrilla, el llevar acabo un proyecto y darle forma a una tarea ya llevada a cabo por una serie de costaleros que en su día supieron captar y transmitir el mensaje de lo que representa aquel lugar, difundiendo así y animando a experimentar a todo aquel que quisiera formar parte de está historia, la cual, sin darnos cuenta, estaba calando en lo más profundo de nuestro ser. Queriendo poner un punto de inflexión en nuestra fe interior, el sendero con destino a las Ermitas, nos recuerda que juntos encontramos el consuelo, la mano amiga e incluso la curación del alma. Más allá del costal y la faja donde todos y cada uno de nosotros nos ceñimos para glorificar y honrar a nuestro Stmo. cristo cada Jueves Santo, nace esta iniciativa de cultivar una espiritualidad basada en el lado más humano de las personas y alimentando una confraternidad entre compañeros de trabajaderas a través de un camino, que por intercesión del Stmo. Cristo de Gracia nos recuerda que Dios nos amo con un corazón humano y que ÉL venció a la cruz y sigue estando vivo habitando en el interior de cada uno de nosotros. El Sagrado Corazón de Jesús nos desvela sus sentimientos más profundos, ubicado en esté emblemático enclave donde hasta los arboles son humanos por todas las almas que entregaron su vida por amor a dios, a la oración y la ayuda al prójimo, nos ha brindado como llenar el alma de alimento, y desnudar nuestro lado mas sensible y encontrar la divinidad de dios en un abrazo sincero o en una palabra de aliento, siendo así ‘fijadores’ de la vida, urgando en unos valores algo desvirtuados y casi perdidos en esta sociedad que navega algo a la deriva. En constante crecimiento, un numeroso colectivo de la cuadrilla fue acoplándose a estás tiradas que comenzábamos al alba, empezando con la lectura del Evangelio del día y una vez coronada la cima, en el transcurso de las catorce cruces que anuncian el vía crucis en dirección hasta la propia entrada de las Ermita. Rezábamos el rosario rogando en sus misterios por las intenciones que cada uno creía precisas o necesitaba pedir en voz alta compartiendo sus plegarias con los compañeros. Llenos de Dios y frente a la monumentalidad del Sagrado Corazón y Córdoba como testigo, finalizamos nuestra ruta con un padre nuestro al Señor, terminando la oración depositando nuestra confianza en esté Corazón de Gracia. De una manera sencilla colmada de riqueza encontrada en los pequeños detalles, se fue creando un género y un lenguaje universal, el del corazón, sin ningún tipo de adornos únicamente estrechando unos lazos llenos de sensibilidad y humanidad, de pureza y esencia, de amistad y solidaridad. En esta simbiosis de costaleria y religiosidad se forja el proyecto kilómetros solidarios de «grathie» matizando una serie de normas que parten desde la vocalía de caridad dándole forma a la iniciativa donde los miembros de la cuadrilla y cuerpo de capataces en esas subidas, hacen un recuento de los km recorridos en estas rutas generalmente desde el punto de partida comprendidas en unos 10 km por persona ida y vuelta incluidos, haciendo posteriormente la suma de los km individualmente.

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Aglutinando el total convirtiendo en dinero solidario los km. recorridos. Dicho beneficio total irá destinado a una obra social recaudado meramente mediante el esfuerzo y la fe, recogiendo una experiencia muy gratificante y recompensarte repleta de emociones encontradas en este sendero cargado de magia y de aura divina que te envuelve y te engancha devolviendo te una y otra vez allí, como si ya una vez arriba, no quisieras regresar a la ciudad. Las casualidades las cuales no existen y quizás el capricho de dios, el cual nos usa, nos utiliza y se cuela por cualquier rendija para llevar acabo muchos momentos de la vida, hicieron que un sueño pensado a los pies de córdoba allá en las alturas, surgiese en voz alta la idea de como sería igualar a una cuadrilla de costaleros en este lugar cerca del cielo. La ilusión y el deseo se incrementaba cada subida, sabíamos que nuestro Stmo. Cristo de Gracia no podía igualar su IV Centenario en un cocheron anexo, frente a las puertas de un templo o en una nave de ensayo. Alimentando ese anhelo cada vez más, consideramos llevar acabo la tarea de poder configurar la cuadrilla del Señor de Gracia, en un lugar diferente, en un año diferente para un cristo diferente. No podía ser de otra manera, sin darnos cuenta, la intercesión del Divino Esparraguero nos fue guiando hacia ese remanso de paz, para crear un hermanamiento entre sus hijos, los que portan su fé cada Jueves Santo, encontrando la serenidad y la calma, ademas de cultivar la fe fuera de los tópicos y fortaleciendo los lazos de nuestra cuadrilla conociéndonos mucho mas incrementado un cúmulo de emociones y sensaciones naturales que nos hacían crecer como creyentes y seres humanos. Dios nos igualó teniendo a sus pies la ciudad a la que llego desde Nuevo México en aquel 4 de febrero de 1618, para nunca volver a marcharse. Todo fue fantasía, como si se tratará de un cuento, los hombres de nuestro dios crucificado nos encontrábamos en nuestro retiro particular, con una Igualá cerca del cielo, solo quedaba soñar con lo que estábamos viviendo. Esta claro que jamas se nos olvidará, en la memoria de nuestra vida siempre permanecerá esta vivencia depositando la en un pedestal privilegiado, no hay recompensa mayor que la de ver un sueño hecho realidad. La noche y su romanticismo se encargaron de dibujar mas bonito aquel altar, dios brillaba iluminado por el color blanco de la pureza mientras observaba lo que se fraguaba y no dejaba de susurrar…

Él era el sonido de las hojas cuando el viento azotaba sus ramas en esta velada especial. A dios se le puede llegar de muchas maneras, y de por vida nos quedará grabada esta historia de capataces y costaleros que aun no ha hecho más que empezar.

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