El poder contagioso de la ilusión.

Como si un resfriado se tratara muchas veces nos vemos envueltos en un contagio repentino de ilusión. Sí, esa bendita intangible que se llama “ilusión” que muchas veces, muchos días o incluso por momentos perdemos los que a tanto nos gusta este mundo, no porque realmente estemos desilusionados, sino porque quizás seamos demasiados intensos con este mundo o porque sin saber porque no nos sentimos con las mismas ganas de otros años.

No creo que sea motivo de preocupación interna nuestra sino que creo que he encontrado algunas de las claves para eliminar esto. Con esta pequeña reflexión me gustaría decir que si a veces nos pasa esto, porque estoy seguro que esto tiene que pasar si realmente te gusta la semana santa o mismamente en cualquier otro ámbito de la vida, es que nos fijemos en las personas nuevas que llegan a los colectivos, si, esas personas que llegan como si nada, aveces solas sin conocer a nadie pero con valentía y seguridad de saber que quieren estar ahí, que los saludemos y los adentremos en lo más íntimo de cada colectivo, pues si os paráis a escucharlos y tratarlos, o como se suele decir “ponernos en su situación” muchas veces sin decir palabra alguna o con visualizar algún gesto os va a llevar a recordar y sentir por qué estámos allí, recordaremos nuestra primera toma de contacto con ese grupo, también seguramente recordemos lo que nos hizo estar ahí, o a esa persona que nos llevó de la mano para adentrarnos en ese lugar, y es qué sin querer volveremos a sentir esa ilusión que creíamos que se nos había marchitado simplemente por ver la ilusión en un rostro que no es el nuestro, ver la ilusión por algo que tú también sientes pero alomejor no lo encontrabas en ese instante.

Es simple, un pequeño hecho de compañerismo en el que parece que le estamos ofreciendo una ayuda a una persona nueva, quizás sea esa persona que no conocemos y a la que creemos ayudar, la que nos este ayudando o dando una lección. Ese hecho nos dé la motivación e ilusión de recordarnos por qué estamos en ese lugar, escuchémoslos y porque no contagiémonos de eso, porque creo que si hay algo más bueno que tener ilusión por algo, es pararse a pensar y sentir el verdadero sentido de porque estamos ahí y a eso lo llamo yo REILUSIONARSE.

Comencemos con las igualás y reilusionémonos otra vez todos como si de un sueño se tratase.

Manuel J. Fernández Sánchez

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